Fórmula 1

Cómo funciona el DRS y la estrategia en Hungría: el desafío de Colapinto en la F1

El Hungaroring es un circuito donde el sobrepaso depende casi exclusivamente del DRS y la gestión de neumáticos. Analizamos por qué la carrera del GP de Hungría es un banco de pruebas clave para el rookie argentino.

Publicado el 26 de julio de 2026, 00:35 hs

El Hungaroring es, junto a Mónaco, uno de los circuitos más retorcidos del calendario de Fórmula 1. Con solo una zona de DRS clara y curvas de baja velocidad que castigan el desgaste de los neumáticos, la carrera del GP de Hungría se decide más por estrategia y gestión de gomas que por pura velocidad pura.

Franco Colapinto llega a este fin de semana con la misión de seguir sumando experiencia en su temporada debut. Para el argentino, entender cómo se comporta el Williams en un trazado donde la aerodinámica de alta carga es clave resulta fundamental. El equipo de Grove suele ser competitivo en este tipo de pistas, lo que le da al rookie una oportunidad concreta de mostrar progreso.

¿Por qué el DRS es tan importante en Hungría?

El circuito húngaro tiene apenas una zona de detección y activación de DRS efectiva, ubicada en la larga recta que lleva a la curva 1. Eso significa que los sobrepasos deben prepararse con mucha antelación: se gana tiempo en las curvas previas y se activa el ala móvil justo antes de la recta. Si el auto que va adelante tiene un buen ritmo en las curvas lentas, es muy difícil pasarlo aunque se cuente con la ventaja del DRS.

Este factor obliga a los equipos a pensar la carrera en términos de “ventana de oportunidad”. Muchas veces el sobrepaso se logra recién en la vuelta siguiente a la activación, o combinando el DRS con un undercut o overcut en boxes.

Neumáticos y degradación: el verdadero protagonista

El Hungaroring castiga especialmente los neumáticos delanteros. La gran cantidad de curvas a izquierda (la mayoría del trazado) genera una carga térmica asimétrica que obliga a los ingenieros a ajustar con precisión las presiones y las temperaturas de trabajo. Pirelli suele llevar compuestos medios y duros para este fin de semana, precisamente porque la degradación es alta y la estrategia de una sola parada suele ser la más segura, aunque no siempre la más rápida.

Para un piloto como Colapinto, aprender a administrar los compuestos en estas condiciones es una de las lecciones más valiosas. En las últimas carreras se vio que el Williams sufre más que sus rivales directos cuando las gomas entran en caída, por lo que la gestión del tráfico y la elección del momento exacto para boxear serán decisivas.

La aerodinámica como factor diferencial

En un circuito donde la velocidad en recta es secundaria y el agarre en curvas lentas lo es todo, los equipos cargan al máximo sus alerones. El Williams FW46 tiene un concepto de piso y difusor que, en teoría, debería comportarse bien en alta carga aerodinámica. Sin embargo, el equilibrio entre el tren delantero y trasero es delicado: demasiado subviraje en las curvas lentas y el piloto pierde tiempo; demasiado sobreviraje y los neumáticos traseros se degradan demasiado rápido.

Colapinto ya demostró en clasificaciones anteriores que puede extraer rendimiento del auto en qualy. La carrera de Hungría le exigirá llevar esa misma precisión durante 70 vueltas, administrando energía, batería del ERS y, sobre todo, las gomas.

Estrategia típica en el Hungaroring

Históricamente, la estrategia ganadora suele ser salir con el compuesto medio, hacer una primera parada relativamente temprana para pasar a duro y tratar de mantener el ritmo el mayor tiempo posible. Los que largan desde atrás muchas veces optan por la estrategia inversa: salir con el duro y ganar posiciones cuando los de adelante empiezan a sufrir degradación.

El safety car también juega un rol importante. Con muros tan cercanos y poco espacio de escapatoria, cualquier toque genera bandera amarilla o incluso safety car virtual, lo que abre la posibilidad de “cheat stops” gratuitos.

Para Colapinto y Williams, el objetivo es claro: terminar la carrera dentro de los puntos o lo más cerca posible. Entender el comportamiento del DRS en la única zona habilitada, cuidar los neumáticos delanteros y elegir el momento correcto para activar el modo de overtake serán las claves para que el argentino complete un gran fin de semana en Hungría.

El Hungaroring sigue siendo uno de los laboratorios técnicos más interesantes del año. Lo que se aprende aquí en términos de puesta a punto y gestión de carrera suele trasladarse, aunque de forma más diluida, a los autos de calle que priorizan el agarre en curvas y la eficiencia térmica de los neumáticos.

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