Fórmula 1

Cómo influyen las llantas y el estilo de conducción en los neumáticos de F1 2026

Pirelli detalla el rol clave que tendrán las nuevas llantas y los diferentes estilos de manejo en el comportamiento de los compuestos para la Fórmula 1 de 2026. Un cambio técnico que obliga a repensar el desarrollo de los neumáticos.

Publicado el 16 de julio de 2026, 03:10 hs

Pirelli está trabajando a fondo en los neumáticos que equiparán a la Fórmula 1 a partir de 2026. El proveedor italiano reveló que tanto el desarrollo de las nuevas llantas como los distintos estilos de conducción de los pilotos serán factores determinantes en el comportamiento y la durabilidad de los compuestos.

El reglamento técnico de 2026 traerá cambios importantes en el chasis, la aerodinámica activa y la unidad de potencia. Estos ajustes impactan directamente en las cargas que recibirán los neumáticos. Por eso, Pirelli está colaborando estrechamente con los equipos y con los fabricantes de llantas para anticipar cómo se comportarán los cubiertas en las nuevas condiciones.

Las llantas de 18 pulgadas introducidas en 2022 ya habían marcado un antes y un después. Para 2026 se espera que evolucionen en rigidez, peso y diseño de la cara interna. Una llanta más rígida transmite de forma más directa las fuerzas al neumático, lo que puede generar mayor degradación térmica o, por el contrario, un calentamiento más uniforme según cómo esté construida.

"El neumático no trabaja solo, es parte de un sistema que incluye la llanta", explicó Mario Isola, director de Pirelli Motorsport. Según el ingeniero, una llanta que flexiona de determinada manera puede ayudar a que el compuesto mantenga la temperatura ideal en la banda de rodadura, algo crítico cuando los autos de 2026 tendrán menos carga aerodinámica en ciertos sectores de la pista.

Los estilos de conducción también entran en la ecuación. Pilotos más agresivos al frenar o que buscan rotar el auto con el freno de mano generan picos de carga muy diferentes a quienes prefieren un manejo más fluido y progresivo. Pirelli debe desarrollar compuestos que toleren ese rango amplio de exigencias sin caer en degradación prematura ni perder adherencia.

En la era actual ya se ve cómo ciertos pilotos "cuidan" más los neumáticos y logran stints más largos. Con las regulaciones de 2026, donde se espera que los autos sean más livianos pero con potencia eléctrica mayor, esa diferencia de manejo puede acentuarse. Los ingenieros de Pirelli están recolectando datos de simuladores y pruebas en pista para mapear estos comportamientos.

Otro aspecto que complica el desarrollo es la aerodinámica activa. Cuando el auto cambia de modo (por ejemplo, al activar el DRS o al pasar de modo de baja a alta carga), las fuerzas verticales y laterales sobre los neumáticos varían bruscamente. El compuesto debe responder de forma predecible en esas transiciones para que los pilotos puedan confiar en el grip.

Desde el punto de vista del mercado argentino, estos cambios técnicos terminan llegando, aunque diluidos, a los autos de calle. La evolución en compuestos que resistan mejor cambios bruscos de temperatura o que mantengan performance con diferentes presiones ya se ve en varios modelos de alta performance que llegan al país.

Pirelli anticipa que los tests de 2025 con prototipos de 2026 serán clave. Allí se validarán las primeras especificaciones de neumáticos y se ajustarán según el feedback de equipos y pilotos. El objetivo es llegar a la temporada 2026 con cubiertas que no sean ni demasiado conservadoras ni propensas a fallos catastróficos.

Para los aficionados, entender este detrás de escena ayuda a interpretar mejor las decisiones estratégicas que veremos en carrera. Un neumático que se degrada más rápido no siempre es culpa del compuesto: muchas veces es consecuencia de cómo interactúa con la llanta elegida por el equipo o del estilo particular de cada piloto.

El desafío para Pirelli es grande: desarrollar un producto que funcione en un reglamento completamente nuevo, con autos que aún están en fase de definición. Las llantas y el pilotaje serán, sin dudas, dos de las variables más importantes a resolver antes de que se apague el semáforo en Melbourne 2026.

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