Cuando la Fórmula 1 corrió bajo el nombre de otro país: el caso del GP de Bahréin en Malasia
La historia de los Grandes Premios de Fórmula 1 que se disputaron con el nombre de un país pero en el territorio de otro. El ejemplo más reciente es el GP de Bahréin que se corrió en Malasia en 2026.
La Fórmula 1 es un deporte global, pero también un negocio que a veces se ve obligado a tomar decisiones geopolíticas o logísticas poco convencionales. Una de ellas es correr un Gran Premio con el nombre oficial de un país mientras la acción ocurre en el territorio de otro. El caso más fresco es el del GP de Bahréin 2026, que se disputó el 28 de julio en el circuito de Sepang, Malasia.
¿Por qué sucede esto? Las razones suelen ser una mezcla de calendario apretado, problemas de visado, conflictos regionales o simplemente la necesidad de mantener un sponsor o un promotor que paga por un nombre específico. En el caso de Bahréin, el acuerdo comercial y de promoción con la corona del Golfo Pérsico se mantuvo, pero por motivos logísticos la carrera se trasladó a Malasia, que ya había albergado su propio GP hasta 2017 y conserva un circuito de primer nivel.
Los precedentes históricos
No es la primera vez que la F1 hace este tipo de malabares. Uno de los ejemplos más recordados es el GP de Europa, un nombre comodín que se usó en varios circuitos que no tenían derecho a llamarse GP de su propio país. Se corrió en Brands Hatch (Reino Unido), Nürburgring (Alemania), Jerez (España), Donington (Reino Unido), Valencia (España) y Baku (Azerbaiyán) antes de que esta última se convirtiera en GP de Azerbaiyán.
Otro caso emblemático fue el GP de Francia de 1966, que se corrió en el circuito de Reims pero bajo el nombre de GP de la Champagne por razones de patrocinio. Más cercano en el tiempo, el GP de la Comunidad Valenciana o el GP de San Marino, que se disputó durante décadas en Imola (Italia) porque San Marino, microestado sin circuito propio, tenía el derecho comercial.
En el caso de Malasia, Sepang ya había sido sede del GP de Malasia entre 1999 y 2017. El circuito, diseñado por Hermann Tilke, siempre fue elogiado por su trazado rápido, con una larga recta, curvas de alta velocidad y un primer sector que permitía sobrepasos. Su infraestructura moderna y la experiencia de la organización local facilitaron que pudiera acoger una carrera “prestada” con poco tiempo de aviso.
Qué cambia para el espectador y para la ingeniería
Desde el punto de vista técnico, correr en Sepang bajo el nombre de Bahréin no modifica el ADN del circuito. El asfalto malayo es abrasivo, lo que genera un alto desgaste de neumáticos, especialmente en el tren trasero. Las temperaturas y la humedad son mucho más altas que en Sakhir, por lo que los ingenieros tuvieron que ajustar el balance aerodinámico y la refrigeración de manera diferente a lo que habrían hecho en el desierto.
El DRS y las zonas de activación se mantuvieron según el reglamento 2026, pero los equipos debieron adaptar sus mapas de motor y estrategias de energía para la unidad de potencia híbrida, que en Sepang sufre más por el calor. Para el aficionado argentino que sigue la categoría, el cambio de nombre no quita que se trata de un circuito que históricamente ha entregado carreras interesantes, con adelantamientos y degradación de neumáticos como protagonistas.
El contexto de mercado y la geopolítica del calendario
La F1 actual busca expandirse en Medio Oriente mientras mantiene presencia en Asia. Tener un GP con nombre de Bahréin pero en Malasia permite al promotor bahreiní mantener su slot en el calendario y a Malasia volver a recibir una fecha sin tener que pagar la enorme tarifa de derechos que la Liberty Media exige hoy por un GP propio.
Es una solución pragmática que ya se había visto en otras categorías. El MotoGP, por ejemplo, corrió el GP de Malasia en varias ocasiones con distintos patrocinadores principales. En la F1, este tipo de “mudanzas de nombre” suele generar polémica entre los puristas, pero termina siendo bien recibido por los equipos porque mantiene el número de carreras y evita semanas de bye innecesarias.
En resumen, el GP de Bahréin en Malasia 2026 es solo el capítulo más reciente de una larga tradición de la Fórmula 1 de adaptar su calendario a la realidad política, económica y logística. Mientras el espectáculo técnico siga siendo el mismo, para el público poco importa si el trofeo lleva el nombre de un país u otro. Lo que cuenta es que los autos sigan corriendo a más de 330 km/h en un trazado exigente como Sepang.