Escándalo en Monza: Briatore se cruza con el director de McLaren y denuncia a un juez de la FIA
El histórico manager italiano protagonizó un fuerte cruce durante el GP de Monza 2026. Acusó a uno de los comisarios deportivos de parcialidad y generó un revuelo que pone en la mira el rol de los stewards en la Fórmula 1.
El Gran Premio de Monza 2026 quedará marcado no solo por la acción en pista sino por un fuerte incidente extrapista que involucró a Flavio Briatore, el director de McLaren y uno de los comisarios deportivos de la FIA.
El histórico team manager, que volvió al paddock con rol de asesor en Alpine, se cruzó de manera vehemente con el director del equipo papaya tras la carrera. El motivo: una decisión de los stewards que, según Briatore, perjudicó a varios competidores y benefició de forma evidente a McLaren en la clasificación final.
Según testigos, el cruce ocurrió en la zona mixta del circuito italiano y subió rápidamente de tono. Briatore no solo cuestionó la resolución en sí, sino que directamente acusó al comisario involucrado de actuar con parcialidad, algo que en el cerrado mundo de la Fórmula 1 equivale a una denuncia grave.
Este tipo de episodios no son nuevos en la máxima categoría, pero adquieren relevancia cuando provienen de una figura con la trayectoria de Briatore. El italiano, que ya vivió escándalos como el Crashgate de 2008, conoce los mecanismos internos de la FIA y no dudó en elevar la queja de manera pública.
¿Qué rol cumplen exactamente los stewards en la F1?
Los comisarios deportivos (stewards) son los encargados de aplicar el reglamento deportivo y técnico durante el fin de semana de carrera. Nombrados por la FIA, suelen ser ex pilotos, ingenieros o dirigentes con experiencia. En cada Gran Premio se designan cuatro, uno de ellos con rol de presidente.
Sus decisiones abarcan desde penalizaciones por maniobras peligrosas, infracciones en los pits, uso indebido del DRS, hasta investigaciones técnicas sobre el piso o el alerón trasero. Cada veredicto se publica en un boletín oficial y puede ser apelado ante el Tribunal Internacional de la FIA, aunque esto rara vez modifica el resultado inmediato.
El problema que señaló Briatore es la percepción de inconsistencia. En un deporte donde las milésimas definen posiciones y donde el reglamento 2026 introdujo cambios importantes en aerodinámica y unidades de potencia, cualquier duda sobre la imparcialidad de un juez genera desconfianza inmediata.
El contexto técnico de Monza 2026
El Autódromo Nacional de Monza siempre es un laboratorio extremo para la aerodinámica. Con sus largas rectas y chicanas lentas, exige un compromiso muy específico entre carga aerodinámica y velocidad punta. Los equipos llegaron con actualizaciones en el suelo y en los flaps del alerón delantero que, según el boletín técnico, generaron varias protestas.
Precisamente una de esas protestas, resuelta por los stewards a favor de McLaren, fue el detonante del cruce. Briatore argumentó que la interpretación del reglamento sobre flexibilidad aerodinámica fue aplicada de manera diferente a lo visto en carreras anteriores, lo que generó una ventaja clara en las zonas de medición de Monza.
Desde el punto de vista reglamentario, la FIA permite cierto grado de flexión siempre que no supere los límites establecidos en los tests de carga. Sin embargo, el margen es tan estrecho que las decisiones suelen depender de la interpretación del comisario de turno.
Por qué el incidente trasciende el momento
Más allá del calor del momento, el episodio deja varias preguntas abiertas para la Fórmula 1 actual. En primer lugar, la credibilidad del cuerpo de stewards. Si una figura como Briatore denuncia parcialidad, el resto del paddock presta atención. Varios team principals admitieron en privado que el nivel de consistencia en las penalizaciones ha sido un tema recurrente en 2026.
En segundo lugar, el rol de los asesores externos. Briatore no tiene cargo ejecutivo en Alpine, pero su influencia sigue siendo enorme. Su intervención pública obliga a la FIA a responder de alguna manera, aunque sea con un comunicado interno.
Finalmente, el incidente vuelve a poner el foco en cómo se baja la tecnología de la Fórmula 1 a los autos de calle. Las regulaciones aerodinámicas que se discuten en Monza terminan, años después, en los SUV y pick-ups que se venden en la Argentina. Un mal precedente en la aplicación de reglas técnicas afecta la credibilidad de todo el ecosistema.
El GP de Monza 2026 pasará, pero el debate sobre la transparencia y la coherencia de los comisarios queda instalado. La FIA deberá decidir si refuerza los protocolos de selección de stewards o si simplemente deja que el ruido se apague hasta la próxima controversia.