Fórmula 1

Por qué Andrea Stella puede dormir tranquilo después del GP de Hungría

El jefe de McLaren demostró en Budapest que el equipo papaya tiene un auto capaz de pelearle de igual a igual a Red Bull. Analizamos las claves técnicas y estratégicas que lo dejan en una posición privilegiada.

Publicado el 27 de julio de 2026, 04:20 hs

El Gran Premio de Hungría dejó varias lecturas interesantes, pero ninguna tan clara como el paso adelante que dio McLaren. Mientras Max Verstappen tuvo que remar contra la corriente para quedarse con la victoria, Lando Norris y Oscar Piastri mostraron un ritmo que en varias fases del fin de semana superó al Red Bull. Y en medio de todo eso, Andrea Stella, el director del equipo británico, se convirtió en uno de los grandes ganadores de la jornada.

El ingeniero ítalo-australiano tiene sobrados motivos para haber dormido mejor que la mayoría en el paddock. No solo porque sus pilotos terminaron segundo y tercero, sino porque el MCL38 demostró ser competitivo en un circuito que, por sus características, debería haber favorecido más a Red Bull. Budapest, con sus curvas lentas y medianas y su exigencia aerodinámica, puso en evidencia las fortalezas del concepto que Stella y su equipo vienen desarrollando.

Desde el punto de vista aerodinámico, el MCL38 parece haber encontrado un sweet spot muy interesante. El piso y el difusor generan una carga aerodinámica eficiente que se traduce en una ventana de funcionamiento amplia. Eso permitió a Norris y Piastri rodar con confianza tanto con el compuesto medio como con el blando, sin sufrir tanto por degradación como sí le ocurrió al RB20 en la segunda mitad de la carrera. Esa capacidad de mantener el neumático en la temperatura ideal es uno de los grandes méritos del trabajo que viene haciendo el equipo desde el comienzo de la temporada.

La estrategia también jugó a favor. Mientras Red Bull optó por una parada temprana que luego le complicó la vida a Verstappen, McLaren leyó mejor el comportamiento de los Pirelli y extendió la primera stint. Esa decisión, combinada con un muy buen ritmo de carrera de ambos pilotos, permitió al equipo papaya presionar constantemente al líder. Aunque no alcanzó para ganar, el segundo y tercer puesto llegaron con una sensación de que, con un poco más de suerte o una vuelta extra, el resultado podría haber sido distinto.

Stella, con su background en Ferrari y su paso por el proyecto de Honda en McLaren, entiende perfectamente cómo funciona el reglamento técnico actual. Sabe que el efecto suelo y la rigidez del piso son clave, y el equipo ha invertido en esa dirección. El resultado es un auto que no solo es rápido en clasificación, sino que también se comporta de manera predecible en carrera, algo que no todos los equipos pueden decir en 2024.

Por supuesto, no todo es perfecto. Todavía falta un poco de velocidad pura en recta comparado con Red Bull, y el equipo deberá seguir trabajando en la eficiencia del DRS y en la gestión de tráfico. Pero el balance general es positivo. McLaren ya no es un equipo que sorprende en una carrera aislada: está consolidando un paquete competitivo que le permite pelear por podios de manera regular.

Para el hincha argentino que sigue la Fórmula 1, este tipo de evoluciones son las que generan ilusión. Ver a un equipo histórico como McLaren volver a pelear en la punta gracias a un desarrollo inteligente y un trabajo aerodinámico sólido es un buen augurio para lo que resta de temporada. Y Andrea Stella, con su perfil bajo y su enfoque técnico, es uno de los principales responsables de este renacer.

El próximo desafío será ver si este nivel se mantiene en circuitos de alta velocidad como Spa o Monza. Pero después de Hungría, Stella tiene derecho a dormir unas cuantas horas seguidas. Su equipo ya no es el que viene a sumar puntos: ahora es uno de los que define las carreras.

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