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Por qué el orgullo de Steiner complica a Hamilton y Leclerc en Ferrari

El exjefe de Haas analiza sin filtro cómo las decisiones internas de Maranello, marcadas por el ego institucional, están limitando el rendimiento de Lewis Hamilton y Charles Leclerc en la temporada 2026.

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Monoplaza de carreras tomando una curva cerrada
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Günther Steiner no se guarda nada. El que fuera director de Haas volvió a encender la polémica al cuestionar duramente la forma en que Ferrari maneja su equipo de Fórmula 1, y en particular cómo su orgullo histórico está afectando el desempeño de sus dos pilotos estelares: Lewis Hamilton y Charles Leclerc.

El ingeniero ítalo-austríaco, conocido por su franqueza y por haber llevado a Haas a sus mejores resultados en la categoría, apuntó directamente al “orgullo” como el principal obstáculo que impide a la Scuderia dar el salto definitivo. Según su visión, esa actitud institucional genera decisiones que priorizan la tradición y la imagen por sobre la pura ingeniería y la eficiencia operativa.

En el contexto actual de la Fórmula 1, donde los reglamentos técnicos de 2026 traerán cambios profundos en aerodinámica, unidades de potencia y peso de los autos, cada detalle cuenta. Steiner sostiene que Ferrari, en lugar de adoptar soluciones audaces y probadas en otros equipos, se aferra a conceptos propios que responden más a un sentido de superioridad que a datos fríos del túnel de viento o las simulaciones.

El impacto directo en Hamilton y Leclerc

Lewis Hamilton llegó a Maranello con el objetivo de sumar un octavo título mundial y aportar su experiencia de siete campeonatos. Sin embargo, las limitaciones técnicas que Steiner identifica están impidiendo que el británico pueda extraer todo el potencial del SF-26. El manejo de los flujos aerodinámicos, la gestión de la energía del motor híbrido y las estrategias de carrera han mostrado inconsistencias que un piloto de su calibre difícilmente perdona.

Del mismo modo, Charles Leclerc, el piloto local y referente del equipo, ve cómo su talento se ve opacado por un paquete que no evoluciona al ritmo de Red Bull o McLaren. El monegasco ha demostrado velocidad en clasificación, pero las carreras largas exponen problemas de degradación de neumáticos y falta de balance que, según Steiner, tienen origen en decisiones de diseño condicionadas por el ego de la marca.

El ex jefe de Haas explicó que en Ferrari existe una tendencia a rechazar ideas que no se originaron dentro de sus paredes. Ese “no inventado aquí” es, para él, un freno histórico que ya costó títulos en décadas pasadas y que ahora vuelve a manifestarse en un momento clave del reglamento técnico.

La visión técnica detrás de la crítica

Desde el punto de vista aerodinámico, los autos de 2026 tendrán un diseño más simplificado en cuanto a alerones y más dependiente de los efectos suelo. Steiner cree que Ferrari se resistió a incorporar conceptos de “outwash” y gestión de vortices que otros equipos adoptaron con mayor flexibilidad. El resultado es un auto que genera menos carga aerodinámica en ciertas condiciones de pista y que obliga a los pilotos a manejar con mayor margen de error.

En cuanto a la unidad de potencia, el orgullo de mantener un motor 100 % diseñado en Maranello sin mayor colaboración externa estaría limitando la eficiencia energética. Mientras Mercedes y Honda han optado por alianzas más abiertas, Ferrari sigue apostando a un desarrollo interno que, si bien respeta la tradición, no siempre es el más competitivo en un reglamento que premia la integración total entre chasis y motor.

La estrategia de carrera es otro punto sensible. Steiner criticó la tendencia de Ferrari a complicar las paradas en boxes y las decisiones de neumáticos, muchas veces por querer demostrar que su proceso interno es superior al de sus rivales. Eso genera que tanto Hamilton como Leclerc pierdan posiciones valiosas en pista por errores evitables.

Contexto de mercado y laboratorio técnico

Para el aficionado argentino que sigue la Fórmula 1 como el gran laboratorio de la industria automotriz, estas críticas de Steiner tienen eco directo. Muchos de los conceptos que se prueban en la categoría terminan llegando, años después y de forma diluida, a los autos de calle que se venden en nuestro mercado. Un Ferrari que no evoluciona técnicamente termina impactando también en la percepción de la marca en segmentos de alta gama.

Además, en un año donde los equipos están definiendo las bases técnicas para el reglamento 2026, cada punto perdido en el campeonato representa meses de retraso en el desarrollo. El orgullo institucional, por lo tanto, no solo cuesta podios: cuesta futuro.

Steiner, que hoy observa la categoría desde afuera con mirada crítica pero experta, insiste en que Ferrari tiene los recursos humanos y económicos para pelear el título. Lo que le falta, según su análisis, es la humildad para copiar lo que funciona en otros lados y adaptar su filosofía a la realidad del paddock actual.

Hamilton y Leclerc, cada uno con su estilo, siguen empujando el auto más allá de sus límites. Pero mientras el orgullo de la marca siga pesando más que los datos del telemetry, ambos pilotos seguirán luchando contra un rival interno tan fuerte como Red Bull o McLaren.

La Fórmula 1 de 2026 promete ser un reseteo técnico importante. Si Ferrari quiere estar adelante cuando caiga la bandera en Melbourne el año que viene, quizás sea momento de escuchar voces como la de Steiner y dejar un poco de lado el peso de la historia para priorizar la ingeniería pura.

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