Fórmula 1

Colapinto al volante del Lotus E20: un histórico paseo que hizo vibrar Goodwood

El argentino Franco Colapinto tuvo la chance de manejar el Lotus E20 de 2012 en el Festival of Speed de Goodwood. Un momento que une historia de la Fórmula 1 con el presente de nuestro piloto.

Publicado el 12 de julio de 2026, 22:05 hs

Franco Colapinto sumó un nuevo capítulo a su joven carrera internacional al subirse al Lotus E20, el monoplaza con el que Kimi Räikkönen y Romain Grosjean compitieron en la temporada 2012 de Fórmula 1. El escenario no podía ser más especial: el Festival of Speed de Goodwood, uno de los eventos más emblemáticos del mundo del motorsport, donde la historia y la tecnología se encuentran cada año en las laderas de la propiedad inglesa.

El E20 representa una de las últimas evoluciones del reglamento técnico anterior al gran cambio de 2014. Equipado con un V8 aspirado de 2.4 litros que entregaba alrededor de 750 caballos, este Lotus se caracterizaba por su aerodinámica limpia y eficiente, con un difusor trasero muy trabajado y alerones que todavía no contaban con el DRS tal como lo conocemos hoy. Fue, en su momento, un auto competitivo que permitió a Räikkönen conseguir la victoria en Abu Dhabi y pelear por el podio en varias carreras.

Para Colapinto, manejar este coche no fue solo un paseo de exhibición. El actual piloto de Williams en la F1 actual pudo sentir en sus manos la diferencia de conducción entre un auto de la era V8 y los actuales híbridos. “Es un auto que se siente muy puro”, comentó en las redes del equipo después de las vueltas. La ausencia de MGU-K y MGU-H hace que la entrega de potencia sea lineal y predecible, aunque la menor carga aerodinámica respecto de los autos 2024 obliga a un estilo de manejo más fluido y menos agresivo en las curvas rápidas.

El Festival of Speed es el lugar ideal para este tipo de experiencias. Miles de fanáticos se agolpan a los costados de la famosa hillclimb para ver de cerca autos que normalmente solo se ven en museos o en contadas demostraciones. El Lotus E20, con su clásica decoración negra y dorada, generó aplausos y silbidos cada vez que Colapinto lo ponía en marcha. El sonido del V8 atmosférico retumbando entre los árboles es algo que los más puristas del automovilismo extrañan profundamente en la era híbrida.

Desde el punto de vista técnico, el E20 utilizaba una caja de cambios semiautomática de 7 marchas y un sistema de escape que todavía permitía ese característico rugido agudo de los motores aspirados. Comparado con el FW46 que Franco pilota los fines de semana de carrera, el Lotus es más liviano, menos complicado electrónicamente y, sobre todo, más analógico. Esa simplicidad es precisamente lo que hace que estos autos sean tan apreciados en eventos como Goodwood: muestran la esencia del pilotaje sin las capas de software y sistemas de recuperación de energía.

Para el automovilismo argentino, ver a Colapinto al volante de un auto de F1 histórico tiene un valor extra. Nuestro país siempre tuvo una relación especial con la categoría y con los pilotos que, como Juan Manuel Fangio, fueron pioneros. Que un joven como Franco tenga la oportunidad de manejar un coche ganador de carreras y que, además, lo haga con solvencia, habla del nivel que está alcanzando. No es la primera vez que un argentino prueba un auto legendario en Goodwood, pero sí es la primera vez que lo hace alguien que actualmente compite de forma regular en la parrilla actual.

El Lotus E20 también sirve como recordatorio de cómo evolucionó la Fórmula 1. Aquel año 2012 fue el último antes de la llegada de los V6 turbo híbridos. El cambio de reglamento trajo más potencia total (hoy superan los 1000 CV), pero también más complejidad y, para muchos aficionados, una pérdida de ese sonido visceral que caracterizaba a los V8 y V10. Ver al E20 subiendo la colina de Goodwood con Colapinto a los mandos fue, para muchos, un viaje en el tiempo.

Más allá de la nostalgia, estas experiencias sirven también para el desarrollo del piloto. Sentir diferentes filosofías de diseño, distintas respuestas del chasis y formas variadas de entregar la potencia ayuda a construir un bagaje técnico invaluable. Colapinto, que ya demostró su capacidad de adaptación en la F1 actual, ahora suma sensaciones de una era diferente que, sin duda, enriquecerán su comprensión global del automovilismo de alto nivel.

El Festival of Speed volvió a cumplir su rol de puente entre épocas. Y en esta edición, el puente tuvo acento argentino. Franco Colapinto dejó su marca en Goodwood y, de paso, recordó a todos por qué amamos tanto a la Fórmula 1: por los autos, por la historia y por esos momentos únicos donde el pasado acelera junto al presente.

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