Colapinto en Goodwood: el argentino que se robó la atención en el Festival de la Velocidad
Franco Colapinto tuvo su momento estelar en el Festival de la Velocidad de Goodwood al volante de un Williams de Fórmula 1. El evento británico volvió a ser el gran escaparate donde confluyen historia, tecnología y espectáculo automovilístico.
El Festival of Speed de Goodwood es mucho más que una simple exhibición: es el lugar donde los fanáticos del automovilismo pueden ver de cerca a los autos más rápidos del planeta subiendo a fondo por la famosa Hillclimb. Este año, uno de los grandes atractivos fue el argentino Franco Colapinto, quien tuvo la chance de pilotar un Williams de Fórmula 1 frente a miles de espectadores.
Colapinto, que ya se consolidó como el primer piloto argentino en la Fórmula 1 en más de dos décadas, llevó al Williams FW45 (el mismo que usó durante la temporada 2024) por el emblemático circuito en subida. Su presencia generó un enorme interés tanto entre el público británico como entre los aficionados latinoamericanos que siguieron el evento de cerca.
El Festival de Goodwood no es una competencia oficial, pero sí un laboratorio a cielo abierto. Allí se mezclan prototipos de Le Mans, reliquias históricas de rallies, hypercars eléctricos y, por supuesto, los actuales y pasados autos de Fórmula 1. En ese contexto, ver a un piloto joven como Colapinto manejando un coche de F1 con el DRS activado y los neumáticos slicks a pleno genera una atracción única.
Desde el punto de vista técnico, la experiencia permite a los pilotos sentir el comportamiento del auto en un entorno muy distinto a un circuito cerrado. La Hillclimb de Goodwood tiene poco más de 1,8 kilómetros con una pendiente pronunciada, curvas rápidas y zonas de aceleración fuerte. Pilotar un F1 allí exige precisión en el uso del acelerador, porque cualquier error puede ser muy costoso en un trazado tan estrecho y sin escapatorias reales.
Para Colapinto, esta aparición tiene un valor que va más allá de lo deportivo. Sirve para mantener el vínculo con el equipo Williams, mostrar su adaptación al auto y, fundamentalmente, seguir ganando experiencia en un ambiente de alto perfil. El argentino ya demostró en su paso por la Fórmula 2 y en sus primeras carreras de F1 que tiene velocidad y madurez, y eventos como Goodwood ayudan a consolidar su marca personal a nivel global.
El Festival of Speed también es un termómetro interesante de hacia dónde va la industria. Este año volvió a haber fuerte presencia de fabricantes que mostraron sus últimos desarrollos en electrificación y en tecnologías de hidrógeno, junto a los clásicos motores de combustión que todavía dominan el paddock de la Fórmula 1. Ver un Williams V6 turbo híbrido rugiendo en la campiña inglesa es, en ese sentido, un recordatorio de que la máxima categoría todavía conserva ese ADN visceral que tanto gusta a los aficionados.
Colapinto completó varias subidas durante el fin de semana y en cada pasada se escucharon aplausos y gritos de “¡Vamos Argentina!”. Su carisma y la forma natural de relacionarse con el público sumaron puntos extra. En un deporte cada vez más globalizado y con fuerte presencia de redes sociales, estos momentos se vuelven virales rápidamente y ayudan a construir una base de seguidores sólida.
Más allá del espectáculo, Goodwood permite a los equipos probar pequeños cambios de setup o simplemente darles kilómetros extra a sus pilotos jóvenes. Para un corredor como Colapinto, cada vuelta en un F1 cuenta. Aunque no sea una carrera oficial, la exigencia de manejar un monoplaza de más de 1000 caballos en un trazado público nunca es menor.
El balance para el argentino fue claramente positivo. No solo cumplió con las expectativas del equipo sino que se llevó una experiencia que pocos pilotos sudamericanos han tenido. Goodwood sigue siendo esa fiesta única donde el pasado, el presente y el futuro del automovilismo se encuentran en una misma ladera verde de West Sussex.
Con su paso por el Festival de la Velocidad, Colapinto refuerza su imagen como uno de los talentos emergentes más interesantes del paddock. Mientras la Fórmula 1 sigue evolucionando hacia regulaciones más sostenibles, el argentino parece cómodo tanto en el aspecto técnico como en el mediático. Y eso, en un deporte tan exigente, es una combinación que vale oro.