Cuánto tiempo ganó realmente Aston Martin con las mejoras del GP de Hungría
Las actualizaciones aerodinámicas que Aston Martin llevó a Budapest mostraron un salto de rendimiento visible, pero ¿cuánto tiempo por vuelta ganaron en términos reales y cómo se compara con el resto del pelotón?
Aston Martin llegó al Hungaroring con un paquete de mejoras que había sido postergado varias carreras. El equipo de Silverstone buscaba salir del pozo en el que cayó después de un prometedor arranque de temporada y, en términos de performance pura, el balance general fue positivo.
El AMR24 recibió modificaciones en el suelo, en el borde de ataque del piso, en los deflectores laterales y en el alerón delantero. Estos cambios tenían como objetivo principal mejorar la eficiencia aerodinámica y aumentar la carga aerodinámica en curvas de media y baja velocidad, exactamente el tipo de trazado que ofrece el circuito húngaro.
Desde el box, el equipo habló de "un paso adelante significativo". Pero más allá de las declaraciones, lo que interesa es medir cuánto tiempo real se ganó. Según las comparaciones de telemetría y los datos de simulación que circulan en el paddock, el paquete entregó entre 4 y 6 décimas de segundo por vuelta en condiciones de clasificación respecto de la versión anterior del auto.
Ese margen no es menor. En un circuito tan trabado como el Hungaroring, donde cada décima vale su peso en oro, esas mejoras permitieron que Fernando Alonso clasificara consistentemente más cerca de los Mercedes y McLaren. Sin embargo, el salto no fue suficiente para pelear por pole o por un lugar en la primera fila de manera sostenida.
Lo interesante del caso Aston Martin es que el desarrollo de estas actualizaciones se realizó bajo el nuevo reglamento de 2026 que ya empieza a condicionar las decisiones de los equipos. Parte del trabajo en el túnel de viento se repartió entre el auto actual y el concepto del futuro monoplaza. Eso explica, en parte, por qué el salto no fue tan grande como el que mostró, por ejemplo, McLaren en varias ocasiones de la temporada.
Desde el punto de vista aerodinámico, el cambio más visible fue la nueva geometría del piso y la forma en que se gestiona el flujo debajo del auto. Al aumentar la eficiencia del suelo, el equipo consiguió generar más downforce sin aumentar tanto la resistencia al avance. En Hungría eso se tradujo en mejor tracción a la salida de las curvas lentas y mayor estabilidad en frenada.
¿Fue suficiente para cambiar el panorama general del equipo? Todavía no. Aston Martin sigue siendo, en la mayoría de los circuitos de alta velocidad, el cuarto o quinto equipo en cuanto a performance. Las mejoras del Hungaroring fueron específicas para ese trazado y es probable que en Spa o Monza pierdan parte de su efectividad. El verdadero test será ver cuánto de ese progreso se mantiene en las próximas carreras de alta carga aerodinámica.
Desde el lado técnico, el equipo también trabajó en la suspensión trasera para mejorar el comportamiento mecánico y permitir que el piloto pueda atacar más los pianos. Alonso destacó después de la carrera que el auto era más predecible, lo que en un circuito como Hungría reduce el riesgo de errores y permite mantener un ritmo más constante en stint largo.
El balance general es que Aston Martin ganó tiempo real, pero el resto del pelotón también evolucionó. McLaren y Mercedes trajeron sus propias actualizaciones, por lo que la brecha con los de adelante no se cerró tanto como el equipo esperaba. La diferencia con el líder en clasificación rondó las 8 décimas, cuando antes del paquete podía superar el segundo y medio.
De cara al resto de la temporada, el desafío para el equipo verde es mantener este ritmo de desarrollo sin descuidar el proyecto 2026. Si logran acumular pequeñas mejoras consistentes en las próximas carreras, podrían consolidarse como claros cuartos y, en circuitos favorables, hasta amenazar el podio. Pero para eso será clave entender cómo escalan estas modificaciones a otros circuitos.
En resumen, las mejoras del GP de Hungría representaron un paso adelante concreto de entre cuatro y seis décimas, un número respetable en la Fórmula 1 actual. No alcanza para pelear por victorias, pero sí para volver a meterse en la conversación del medio pelotón y recuperar algo del terreno perdido en las últimas carreras.