Franco Colapinto sumó puntos en Monza: análisis técnico del noveno puesto en Italia
El argentino logró su mejor resultado del año al terminar noveno en el GP de Italia, sumando dos puntos para Alpine. Un análisis de la estrategia, el comportamiento del A524 y el contexto de un fin de semana complicado en Monza.
Franco Colapinto cerró el Gran Premio de Italia con un noveno puesto que le permitió sumar dos puntos para Alpine. Más allá del resultado numérico, lo más relevante es cómo llegó a esa posición en un circuito tan exigente como Monza, donde la velocidad de recta y la eficiencia aerodinámica marcan la diferencia.
El fin de semana no había empezado de la mejor manera. El A524 mostró problemas de balance, especialmente en el sector mixto de la segunda chicana y en la curva Ascari. Sin embargo, el equipo trabajó sobre la configuración de ala trasera y el diferencial para mejorar la tracción en salida de las curvas lentas, clave para defender posición en las largas rectas del Autódromo Nacional de Monza.
En carrera, la estrategia de una sola parada resultó acertada. Colapinto largó con el compuesto medio y extendió su stint inicial más allá de lo que muchos esperaban. Cuando ingresó a boxes, el equipo optó por el duro, un neumático que en este trazado mantiene mejor la temperatura y sufre menos degradación en las rectas. Esa decisión le permitió ganar varias posiciones en pista y capitalizar los abandonos y penalizaciones de otros autos.
Desde el punto de vista aerodinámico, Monza es uno de los circuitos con menor carga aerodinámica de todo el año. Alpine optó por un paquete de baja resistencia que privilegiaba la velocidad punta, aunque eso sacrificaba algo de agarre en las curvas de alta velocidad. El DRS jugó un rol importante: el argentino lo usó con inteligencia para pasar y, sobre todo, para defenderse de los autos que venían con paquetes más cargados.
El comportamiento del piso y la suspensión también fueron clave. El A524 tiene un rake relativamente pronunciado, lo que genera más carga en la parte trasera a alta velocidad, pero puede generar inestabilidad en frenada. Colapinto logró mantener el auto dentro de la ventana de trabajo de los neumáticos durante la mayor parte de la carrera, evitando el sobrecalentamiento que sufrieron varios rivales.
Este resultado llega en un momento importante para el equipo francés. Alpine está peleando en la mitad de la tabla de constructores y cada punto cuenta. Para Colapinto, sumar en Italia representa un salto de confianza después de varias carreras donde el ritmo no acompañaba del todo. El noveno puesto no es un podio, pero en el contexto actual de la Fórmula 1, donde los márgenes son mínimos, es un logro que demuestra progreso en la adaptación al auto y al equipo.
Técnicamente, el Gran Premio de Italia también dejó datos interesantes sobre el reglamento 2026 que ya se empieza a discutir en los paddocks. La reducción de potencia del motor de combustión y el aumento del componente eléctrico van a cambiar la forma de gestionar la energía en recta, algo que ya se vio en algunos prototipos de prueba. Aunque falta tiempo, Monza volvió a mostrar que los circuitos de alta velocidad seguirán siendo un desafío incluso con las nuevas reglas.
Para el fanático argentino, ver a Colapinto sumando puntos en uno de los templos de la velocidad genera ilusión. No fue una carrera dominante, pero sí ordenada, inteligente y con buen manejo de gomas. En un año donde los resultados han sido irregulares, este noveno puesto en Monza queda como referencia de lo que puede lograr cuando el paquete técnico acompaña y la estrategia es precisa.