Fórmula 1

Por qué Colapinto arranca desde abajo en la primera práctica de Hungría

El argentino enfrenta el Hungaroring con el Williams en la parte trasera de la grilla de la FP1. Analizamos los motivos técnicos y estratégicos que explican su posición inicial.

Publicado el 21 de julio de 2026, 21:55 hs

Franco Colapinto comenzó la actividad en el Hungaroring mirando el tablero de tiempos desde la parte baja. La primera práctica libre del Gran Premio de Hungría dejó al argentino en los últimos puestos, algo que no sorprende del todo cuando se revisan los detalles técnicos y el contexto del fin de semana.

El Hungaroring es un circuito donde la adherencia mecánica manda más que la velocidad pura. Con sus curvas lentas y medianas, el setup del Williams FW46 debe priorizar el agarre en las zonas de baja velocidad. El equipo optó por un paquete conservador para la FP1, buscando primero recolectar datos confiables sobre el comportamiento del auto en un trazado donde el sobrecalentamiento de los neumáticos es un problema recurrente.

Desde el box, los ingenieros de Grove priorizaron entender el balance aerodinámico antes de salir a pelear tiempos. Colapinto completó vueltas de instalación y luego series más largas para mapear el desgaste de los Pirelli. Esa estrategia, clásica en un circuito tan particular, lo dejó naturalmente por detrás de quienes salieron a empujar desde el primer minuto.

El Williams viene arrastrando una leve dificultad para generar carga aerodinámica en la parte delantera en este tipo de pistas. Eso se traduce en subviraje en las curvas lentas, obligando al piloto a ser más cauteloso. Colapinto lo sintió especialmente en el primer y segundo sector, donde perdió tiempo valioso comparado con su compañero Alex Albon, que giró más adelante en la hoja de tiempos.

Otro factor que explica la posición es el programa de trabajo. Mientras algunos equipos salieron con el compuesto medio para marcar referencia, Williams decidió probar el blando solo en las últimas vueltas de la sesión. Esa diferencia de compuesto explica gran parte de la brecha en los cronometrados. No se trata de performance pura, sino de una elección técnica pensada para el resto del fin de semana.

Desde lo estratégico, el equipo británico sabe que Hungría es una pista donde la clasificación del sábado pesa mucho. Por eso la FP1 se usó más como banco de pruebas que como intento de figuración. Colapinto acumuló información valiosa sobre cómo reacciona el auto con diferentes alturas de piso y configuraciones de ala trasera, datos que serán clave para ajustar el setup de cara a la FP2 y la qualy.

El propio piloto cordobés reconoció después de la sesión que el auto “se siente mejor de lo que dice el tiempo”. Esa frase, típica en el ambiente, refleja que el trabajo de fondo está enfocado en la carrera del domingo más que en la foto de la primera práctica. El Hungaroring exige una puesta a punto muy fina y el margen de mejora entre la FP1 y la clasificación suele ser grande.

La historia reciente del equipo Williams en Budapest muestra que suelen mejorar sensiblemente a medida que avanza el fin de semana. El año pasado, con otro piloto, lograron pasar a Q2 y sumar puntos. Colapinto, que ya demostró capacidad de adaptación rápida, tiene por delante dos sesiones más para pulir esos detalles que hoy lo dejaron mirando desde abajo.

Lo concreto es que una primera práctica en la parte trasera del pelotón no define un fin de semana en Hungría. Lo que sí marca es la necesidad de ajustar el balance mecánico y encontrar el punto justo de los neumáticos. Si el equipo logra dar con la tecla en la FP2, el panorama puede cambiar radicalmente para la clasificación.

Colapinto llega a este Gran Premio con la experiencia acumulada de las últimas carreras. Su capacidad para dar feedback preciso al equipo es uno de los puntos que más destacan los ingenieros. Esa comunicación fluida será fundamental en un circuito tan exigente como el de Budapest, donde cada décima se paga caro.

El resto del fin de semana dirá si la estrategia conservadora de la FP1 fue la correcta. Por ahora, el argentino sigue trabajando desde abajo, como tantas veces le tocó en su corta carrera en la Fórmula 1, con la convicción de que el potencial del Williams puede aparecer cuando realmente importa.

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