Turismo Carretera

Castellano prueba en La Plata y busca dar el salto de calidad en el TC

El piloto del equipo de Gustavo Castellano realizó un ensayo en el autódromo platense con el objetivo de repasar conceptos técnicos y mejorar el rendimiento del Torino para las próximas fechas del Turismo Carretera.

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Auto de turismo carretera en una curva peraltada de autódromo
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El Turismo Carretera sigue su ritmo de preparativos entre fecha y fecha, y uno de los que aprovechó la pausa para avanzar en el desarrollo de su máquina fue Gustavo Castellano. El cordobés, con amplia trayectoria en la máxima, completó una jornada de pruebas en el autódromo Oscar y Juan Gálvez de La Plata con el Torino del equipo que lleva su apellido.

Según las palabras del propio piloto, la prueba tuvo un objetivo muy concreto: "Es un repaso en limpio para dar un salto de calidad". Lejos de buscar tiempos de referencia o simular condiciones de carrera, la actividad se centró en validar cambios en el setup, revisar el comportamiento del motor y ajustar detalles del chasis que habían quedado pendientes tras las últimas competencias.

El reglamento técnico del TC, que exige un peso mínimo de 1.410 kilos para los vehículos con motores de 4.000 cm³ y limita ciertas libertades en el tren delantero y la aerodinámica, obliga a los equipos a trabajar con precisión milimétrica. En ese contexto, Castellano y su grupo técnico utilizaron la pista platense, de 4.265 metros de extensión, para probar diferentes configuraciones de amortiguación y geometría de suspensión, buscando mayor estabilidad en las zonas rápidas y mejor tracción en las horquillas.

El autódromo de La Plata, con su trazado mixto que combina sectores de alta velocidad con curvas lentas y una recta principal larga, se presenta como un laboratorio ideal para este tipo de ensayos. Allí, el equipo pudo evaluar el comportamiento del Torino tanto en frenaje como en aceleración, dos puntos clave donde la categoría suele definir gran parte del rendimiento.

"Venimos trabajando en una evolución constante del auto. No se trata de inventar nada nuevo, sino de pulir lo que ya tenemos y entender mejor cómo responde el paquete completo", explicó Castellano en referencia al desarrollo técnico. Su equipo, que mantiene la estructura tradicional de muchos preparadores del TC, prioriza la fiabilidad mecánica y la adaptación a los diferentes circuitos del calendario.

Esta prueba cobra especial relevancia porque el Turismo Carretera atraviesa un momento donde las diferencias entre los autos de las tres marcas históricas (Ford, Chevrolet y Torino) se han acortado notablemente gracias a los reglamentos de equivalencia. Por eso, cada detalle cuenta: desde la elección de los compuestos de neumáticos hasta la calibración de los diferenciales.

Con varias fechas por delante en la temporada 2026, el objetivo del equipo Castellano es llegar a las carreras restantes con un auto más predecible y competitivo, capaz de pelear por clasificaciones más altas y, eventualmente, por podios. El "repaso en limpio" que mencionó el piloto no es solo una frase: representa la metodología clásica del TC, donde se vuelve a lo básico para construir algo más sólido.

El próximo compromiso del Turismo Carretera pondrá a prueba estos avances. Mientras tanto, los equipos siguen girando en privado, ajustando tuercas y buscando ese décima que, en la máxima, puede significar la diferencia entre estar en el pelotón o liderar la carrera.

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