Cómo funciona el DRS y la aerodinámica que permitió el avance de Colapinto en Spa
El Gran Premio de Bélgica en el circuito de Spa-Francorchamps vuelve a demostrar por qué es uno de los escenarios más exigentes del calendario de Fórmula 1. Analizamos la buena largada del argentino y los conceptos técnicos que explican los sobrepasos en uno de los trazados más rápidos del mundo.
El Gran Premio de Bélgica en Spa-Francorchamps es, para muchos, la verdadera universidad de la Fórmula 1. Con sus más de 7 kilómetros de longitud, cambios de elevación brutales y curvas legendarias como Eau Rouge-Raidillon, el circuito belga pone a prueba tanto la capacidad del piloto como cada detalle técnico del auto.
Franco Colapinto logró una largada sólida que le permitió ganar varias posiciones en los primeros metros. En un trazado donde la velocidad de punta y la confianza en frenaje son decisivas, avanzar en la primera curva o en la largada suele marcar el tono de toda la carrera. Pero más allá del resultado concreto, lo interesante pasa por entender qué factores técnicos facilitaron ese avance.
La importancia de la largada en Spa
En Spa, la recta de salida es relativamente corta pero desemboca en La Source, una curva lenta a derecha que exige buena tracción. Una buena reacción en el semáforo y un mapa de motor bien calibrado permiten salir con más impulso que los rivales. Colapinto aprovechó precisamente eso: un arranque limpio que le dio momentum antes de llegar a la primera frenada.
Desde el punto de vista aerodinámico, los autos actuales de Fórmula 1 generan más de 4G de carga aerodinámica en las curvas rápidas de Spa. Eso significa que el alerón trasero y el piso trabajan a pleno. Pero cuando se trata de seguir a otro auto de cerca, el “efecto sucio” del aire turbulento reduce esa carga y hace que el auto de atrás pierda adherencia.
El rol del DRS en los sobrepasos
Aquí entra en juego el DRS (Drag Reduction System). Este sistema permite al piloto del auto perseguidor abrir el flap superior del alerón trasero en zonas habilitadas, reduciendo la resistencia aerodinámica y ganando entre 10 y 12 km/h extras de velocidad punta. En Spa, la zona de DRS más utilizada suele estar en la recta de Kemmel, después de la curva de Eau Rouge.
Para activarlo, el auto de atrás debe estar a menos de un segundo del que va adelante en el punto de detección. Esa ventana es clave: si Colapinto logró acercarse lo suficiente tras la largada, el DRS le dio la herramienta necesaria para intentar el sobrepaso en la siguiente recta. No es magia, es física aplicada al reglamento técnico actual.
Neumáticos y gestión en un circuito exigente
Spa también es un desafío para los neumáticos. Con sectores de alta velocidad y otros de baja, los compuestos deben soportar tanto calor como estrés lateral. Los equipos suelen optar por un equilibrio entre el compuesto medio y el duro para mantener consistencia a lo largo de las vueltas. Una buena largada permite al piloto elegir mejor su estrategia de pits, ya que salir adelante evita el tráfico y la degradación extra que genera seguir a otro auto.
Desde el lado del mercado y la tecnología que luego baja a los autos de calle, conceptos como el DRS o la gestión de carga aerodinámica inspiran desarrollos en alerones activos de algunos superdeportivos. Aunque diluidos, estos principios de reducir drag cuando no se necesita carga terminan apareciendo en vehículos de producción.
Por qué Spa sigue siendo un laboratorio técnico
El trazado belga combina todo lo que la Fórmula 1 debe mostrar: velocidad pura, exigencia aerodinámica, capacidad de sobrepaso y estrategia. Una buena largada como la de Colapinto no solo suma posiciones en el clasificador, sino que permite al equipo recolectar datos valiosos sobre cómo se comporta el auto en condiciones reales de carrera, con tráfico, suciedad aerodinámica y cambios de temperatura.
En un año donde los equipos siguen evolucionando sus conceptos de suelo y alerones bajo el reglamento actual, cada gran premio como el de Bélgica sirve para validar en pista lo que se diseñó en el túnel de viento y en simuladores. El avance del argentino en las primeras vueltas es un buen ejemplo de cómo un detalle de pilotaje, combinado con la activación correcta del DRS y una aerodinámica bien equilibrada, puede cambiar el desarrollo de una carrera en uno de los circuitos más icónicos del calendario.
Para el aficionado argentino, ver a Colapinto ganando posiciones en Spa no solo genera emoción. También es una oportunidad para entender mejor por qué la Fórmula 1 sigue siendo el banco de pruebas más avanzado de la ingeniería automotriz mundial.