Formula 1

Por qué el AMR24 de Aston Martin se volvió tan complicado de manejar

Fernando Alonso señaló que el coche es “difícil” tras la caída en Zandvoort. Analizamos desde la ingeniería y el reglamento 2026 qué hace que el AMR24 sea tan sensible y qué significa para el equipo de Silverstone.

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View of the Alberto José Armando Stadium in 2008.

El fin de semana del GP de los Países Bajos dejó a Aston Martin con más preguntas que respuestas. Fernando Alonso, uno de los pilotos más experimentados de la parrilla, no tuvo problemas en señalar el problema principal: “El coche es difícil”.

Más allá de la frase lapidaria, lo que importa es entender por qué el AMR24 se ha vuelto tan complicado de conducir en comparación con el auto que arrancó el año con aspiraciones de podio regular. La clave está en la combinación entre el desarrollo aerodinámico, las características del reglamento técnico actual y las limitaciones de la plataforma que el equipo de Silverstone lleva arrastrando desde 2022.

Un concepto que ya no responde

Aston Martin apostó por un concepto de suelo y pontones muy marcado, inspirado en buena medida en lo que Red Bull había mostrado como referencia en 2022. Sin embargo, la evolución del reglamento de efecto suelo y los cambios en el piso introducidos para 2023 y 2024 castigaron más a quienes se quedaron “pegados” a un concepto estrecho de ventana de funcionamiento.

El AMR24 necesita operar en un rango muy específico de altura respecto al suelo para generar el downforce esperado. Cuando la pista presenta baches, como es el caso de Zandvoort, o cuando el viento cambia de dirección, el auto pierde esa ventana ideal y se vuelve nervioso, con tendencia al subviraje en las curvas lentas y al sobreviraje en las rápidas. Alonso lo resumió en pocas palabras: el coche es difícil de predecir.

La importancia de los neumáticos y el reglamento 2026

El comportamiento del AMR24 también está condicionado por cómo interactúa con los Pirelli de 2026. La degradación y el calentamiento de los compuestos obligan a los ingenieros a buscar un compromiso entre carga aerodinámica y mecánica. Cuando el auto no genera suficiente carga por sí mismo, los pilotos terminan exigiendo más a los neumáticos, lo que acelera su desgaste y complica aún más la gestión de carrera.

En Zandvoort, el equipo sufrió especialmente en las tandas largas. El balance se movía de manera impredecible entre el tren delantero y el trasero, algo que Alonso ya había criticado en otras pistas de alta exigencia como Silverstone o Spa. El asturiano, que suele ser muy medido en sus declaraciones, esta vez fue directo: el auto simplemente no da la confianza necesaria para atacar.

Qué está haciendo Aston Martin

Desde el lado técnico, el equipo ha intentado ampliar la ventana de funcionamiento modificando la rigidez del piso, ajustando la geometría de la suspensión y trabajando en los bargeboards y deflectores. Sin embargo, cada actualización que suma downforce parece restar manejabilidad, y viceversa.

Esto refleja un problema estructural que no se resuelve de un día para el otro: la correlación entre el túnel de viento y la pista no es óptima, y el simulador tampoco está dando las respuestas que el equipo necesita. En un año donde el reglamento técnico se mantiene estable, Aston Martin está pagando la factura de no haber evolucionado el concepto lo suficiente a lo largo de las últimas temporadas.

El rol de Alonso y el futuro inmediato

A sus 45 años, Fernando Alonso sigue siendo uno de los mejores referentes para desarrollar un Fórmula 1. Su capacidad para explicar lo que siente el auto es una de las herramientas más valiosas que tiene el equipo. Sus comentarios no son un dardo gratuito, sino una señal clara de que el AMR24 necesita un cambio de rumbo más profundo.

De cara a las próximas carreras, Aston Martin deberá decidir si sigue empujando actualizaciones agresivas o si prioriza la estabilidad del auto para que tanto Alonso como Lance Stroll puedan extraer un rendimiento más consistente. En un campeonato donde la diferencia entre el cuarto y el sexto puesto se mide en décimas, la manejabilidad se ha convertido en el factor limitante más grande para el equipo verde.

El mensaje de Alonso es claro: el coche es difícil. Ahora la pelota está en la cancha de los ingenieros para transformar esa dificultad en un auto predecible y competitivo antes de que termine la temporada 2026.

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