El balance de Colapinto en Alpine: lo que dejó su paso por el equipo
Franco Colapinto cerró su etapa con Alpine y dejó un saldo mixto: puntos conseguidos, crecimiento como piloto y las limitaciones de un auto que no le permitió pelear más arriba.
Franco Colapinto ya es parte del pasado de Alpine. El argentino completó su etapa con el equipo francés y dejó un balance que combina logros individuales con las duras limitaciones de un monoplaza que, en 2026, sigue lejos de pelear por podios de manera consistente.
El paso de Colapinto por la escudería de Enstone se dio en un contexto complicado. Llegó como reemplazo de emergencia en 2024 y, tras un año completo en 2025, el equipo decidió no renovar. En términos de resultados, el rosarino sumó puntos en varias carreras, mostrando una regularidad que sorprendió a más de uno dentro de la Fórmula 1. Su manejo en condiciones de lluvia y su capacidad para maximizar el potencial del A525 fueron los puntos más altos.
Desde el punto de vista técnico, Colapinto demostró una buena adaptación al estilo de pilotaje que exige Alpine. El auto de este año prioriza la carga aerodinámica en curvas de media y alta velocidad, pero sufre en tracción y en rectas largas. El argentino logró entender rápidamente los límites del suelo y del DRS, y eso se tradujo en vueltas rápidas en qualy y en buenas defensas en pista.
Sin embargo, el balance no es del todo positivo. La falta de actualizaciones competitivas dejó al equipo en la mitad de la tabla de constructores, y eso limitó las posibilidades de Colapinto de brillar más. En varias oportunidades se vio que el auto simplemente no tenía el ritmo necesario para seguir a los de adelante, sobre todo cuando la estrategia de neumáticos no acompañaba. Los compuestos de Pirelli en 2026 exigen una gestión muy precisa de la degradación, y en ese aspecto el equipo francés todavía tiene trabajo por delante.
Lo más valioso que se lleva Colapinto es la experiencia acumulada. Correr para un equipo de fábrica le permitió entender cómo funciona un entorno de alta presión, cómo se toman las decisiones estratégicas y cómo se integra un piloto al desarrollo del auto. Ese aprendizaje será clave en su próximo destino, sea cual sea.
En el aspecto aerodinámico, Alpine sigue apostando a un concepto de suelo que genera mucho downforce pero genera también porpoising en ciertos circuitos. Colapinto aportó datos valiosos desde el cockpit, especialmente en setups de suspensión y en la gestión del ERS. Su feedback fue bien recibido por los ingenieros, aunque el equipo no siempre pudo traducirlo en mejoras rápidas por limitaciones presupuestarias del reglamento actual.
El mercado de pilotos para 2027 ya está moviéndose y el nombre de Colapinto aparece en varias conversaciones. Su performance con Alpine, aunque no deslumbrante en cuanto a podios, mostró que tiene la madurez y la velocidad para estar en la grilla. El balance final es de un piloto que creció, que sumó experiencia valiosa y que dejó la puerta abierta para un regreso futuro a un equipo grande.
En resumen, el paso por Alpine sirvió para consolidar a Colapinto como un piloto de F1 de verdad. No fue el año de los sueños, pero sí el de la consolidación. Ahora queda ver dónde aterriza y si puede llevar todo lo aprendido a un auto más competitivo.