El Turismo Carretera llega a Río Cuarto: “No es solamente una carrera”, anticipa Cerda
El TC regresa al autódromo de Río Cuarto en 2026 y su impacto trasciende lo deportivo. El presidente de la ACTC, Hugo Omar Cerda, detalló el efecto económico y social que genera la categoría en la región cordobesa.
El Turismo Carretera desembarcará este fin de semana en el autódromo internacional de Río Cuarto, uno de los circuitos con mayor tradición del calendario nacional. Más allá de la competencia en sí, la llegada de la “máxima” implica un movimiento económico y social que se siente en toda la región, según anticipó Hugo Omar Cerda, presidente de la Asociación Corredores Turismo Carretera (ACTC).
“No es solamente una carrera. Es un evento que moviliza a la ciudad, a la provincia y a miles de aficionados que viajan desde distintos puntos del país”, señaló Cerda en declaraciones previas a la competencia. El dirigente subrayó que cada fecha del TC genera un impacto directo en hotelería, gastronomía, combustibles y comercios locales, además de reforzar la identidad fierrera de Córdoba, cuna histórica del automovilismo argentino.
El autódromo de Río Cuarto, con sus 3.480 metros de extensión y su trazado técnico que exige precisión en frenajes y aceleraciones, vuelve a recibir al TC después de varios años. La categoría llega con sus Ford, Chevrolet, Dodge y Torino preparados bajo el reglamento técnico actual, que incluye chasis tubular, motores de aproximadamente 380 caballos y un peso mínimo que ronda los 1.350 kilos según la marca.
Desde el punto de vista técnico, la pista cordobesa siempre presentó desafíos particulares. Sus curvas rápidas y la recta principal exigen un balance aerodinámico específico y una puesta a punto que priorice el grip en la parte trasera. Los equipos ya han realizado pruebas y simulaciones para adaptar los autos a las condiciones que, en septiembre, suelen presentar temperaturas variables y posible viento cruzado.
El impacto económico no es menor. Según estimaciones históricas del entorno del TC, una fecha genera un derrame que supera los 200 millones de pesos en la economía local, considerando alojamiento de pilotos, mecánicos, prensa, sponsors y el público que llena campings y hoteles. En una ciudad como Río Cuarto, este movimiento se traduce en ocupación plena y reactivación de rubros que, en épocas de baja actividad, sufren la estacionalidad.
Cerda también destacó el aspecto cultural: “El Turismo Carretera es patrimonio de los argentinos. Nació resolviendo problemas de la época, como la necesidad de carreras largas y resistentes, y hoy sigue siendo el espejo donde se miran miles de aficionados”. Esa conexión emocional explica por qué, más allá de los resultados, la presencia de la categoría en un lugar como Río Cuarto se vive como una fiesta popular.
En lo deportivo, la fecha servirá para ajustar el campeonato 2026. Con el reglamento de clases bien definido –donde los autos más nuevos compiten en la divisional principal y los históricos en la Copa de Oro–, la competencia promete duelos intensos en las series y una final que definirá gran parte de las aspiraciones al título.
El regreso del TC a Río Cuarto no solo alimenta la pasión de los cordobeses criadas entre los boxes del Cabalén o del Potrero de Villa Carlos Paz, sino que también reafirma el rol de la categoría como motor económico y cultural de las regiones que visita. Como bien anticipó Cerda, no se trata solo de ver quién cruza primero la meta: se trata de todo lo que se mueve alrededor del rugido de los fierros.