La mentalidad de Ignacio Faín: “Estas cinco carreras uno las encara a todo o nada”
El piloto de Junín debuta en la Copa de Oro del Turismo Carretera y explica cómo cambia el chip cuando llega la fase decisiva del campeonato. Análisis de su preparación y objetivos para las cinco finales.
Ignacio Faín encara su primera Copa de Oro del Turismo Carretera con la convicción de que las cinco carreras finales se disputan de manera distinta al resto del año. “Estas cinco carreras uno las encara a todo o nada”, afirma el piloto de Junín, que clasificó a la instancia decisiva tras una temporada regular sólida con el Chevrolet del equipo de José Savino.
En el TC, la Copa de Oro representa el momento donde el campeonato se reinicia con un nuevo formato. Los doce clasificados llegan con el puntaje reseteado y solo cuentan los puntos que se sumen en las cinco fechas restantes. Esa particularidad obliga a cambiar la mentalidad: ya no alcanza con sumar de a poco, hay que ir por las victorias o al menos por podios consistentes si se quiere pelear el título.
Faín llega con experiencia acumulada en la categoría, pero reconoce que debutar en la Copa implica un salto. Durante la fase regular se prioriza la regularidad, evitar abandonos y acumular la mayor cantidad de puntos posible para entrar entre los doce. Una vez adentro, el enfoque pasa a ser más agresivo. “Hay que tener el auto para pelear adelante todas las fechas y no cometer errores”, explica.
Desde el punto de vista técnico, su equipo trabajó en la puesta a punto pensando en circuitos que se vienen: mezcla de autódromos rápidos y semipermanentes donde el grip y la confiabilidad del motor V8 serán claves. El Chevrolet ya demostró velocidad en varias carreras, pero ahora la exigencia es mantener ese nivel sin fisuras durante las cinco finales.
La presión también es distinta. En la Copa de Oro cada punto vale el doble en términos emocionales. Un mal resultado en la primera final puede complicar mucho la remontada, aunque el formato todavía permite recuperarse. Faín sabe que la clave pasa por la concentración y por no dejar que la ansiedad juegue en contra.
“Uno se prepara mentalmente para ir a fondo desde la clasificación”, cuenta. En el TC la clasificación define mucho porque largar adelante en pistas estrechas como las que suele tener el calendario reduce los riesgos de incidente. Por eso el trabajo de los viernes y sábados adquiere una relevancia mayor en esta etapa.
El piloto juninense también destaca el rol del equipo. Contar con un chasis estable y un motor que entregue potencia en todo el rango de vueltas permite al piloto concentrarse en la conducción y en las estrategias de carrera. En las últimas fechas del año, los ingenieros suelen ajustar el setup para maximizar el rendimiento en clasificación y en carrera larga.
Para un debutante en la Copa de Oro como Faín, el objetivo principal es sumar la mayor cantidad de experiencia posible mientras se pelea por el campeonato. No se trata solo de llegar, sino de hacerlo con chances reales. Eso implica elegir bien los momentos para atacar y para conservar, algo que solo se aprende sobre la marcha.
El Turismo Carretera lleva décadas con este formato de playoff y la historia muestra que los que mejor se adaptan a la presión suelen ser los que terminan festejando. Pilotos que llegaron con poca expectativa terminaron siendo campeones porque lograron mantener la cabeza fría cuando el resto se desesperaba.
Faín no se pone techos. Sabe que el auto responde, que el equipo está alineado y que la mentalidad de “todo o nada” es la que hay que tener. Las cinco finales que se vienen definirán si logra convertir su debut en la Copa de Oro en una temporada para el recuerdo.
En el automovilismo argentino, pocas instancias generan tanta adrenalina como el inicio de la Copa de Oro. Para Ignacio Faín comienza ahora la verdadera prueba: convertir la velocidad mostrada durante el año en resultados concretos cuando realmente vale.