Turismo Carretera

Marcos Di Palma y el Camaro de Canapino: el video que muestra la pasión del TC

El experimentado piloto rosarino probó el Chevrolet Camaro de Agustín Canapino en un divertido video que revela detalles técnicos y el feeling de manejar un V8 del Turismo Carretera.

Publicado el 6 de julio de 2026, 05:45 hs

En el mundo del Turismo Carretera, donde la rivalidad en pista es feroz, siempre hay espacio para momentos que humanizan a los protagonistas. Un video reciente muestra a Marcos Di Palma al volante del Chevrolet Camaro de Agustín Canapino, y el resultado es tan divertido como instructivo para cualquier fanático de los fierros.

Di Palma, con su experiencia de décadas en el TC y su estilo directo, no se guarda nada en el registro. Sentado en el habitáculo del flamante auto del Titán, el rosarino explica con naturalidad qué se siente al manejar un V8 preparado para el exigente trazado de las rutas argentinas. El video, grabado de manera distendida, capta tanto las carcajadas como las observaciones técnicas que todo preparador o piloto aficionado quisiera escuchar.

El Camaro que usa Canapino representa la evolución de la marca del moño en la categoría. Con un motor V8 de gran cilindrada, chasis tubular y aerodinámica adaptada a los reglamentos actuales del TC, el auto exige una conducción precisa y coraje en las frenadas. Di Palma, que conoce al dedillo cómo se comporta un Chevrolet en estas condiciones, resalta el equilibrio del conjunto y cómo el torque del motor empuja desde bajas revoluciones, algo clave en los circuitos semipermanentes donde se corre habitualmente.

"Es un fierro bárbaro", suelta Di Palma con su acento inconfundible mientras acelera en recta. El video muestra pasajes donde el experimentado piloto juega con el acelerador, provocando ese característico sonido grave del V8 que tanto gusta en las tribunas. Pero más allá de la diversión, el registro sirve para entender por qué estos autos son tan especiales: la combinación de potencia bruta, peso contenido y puesta a punto que permite atacar los pianos sin perder tracción.

La relación entre Di Palma y Canapino trasciende la mera competencia. Ambos representan dos generaciones del automovilismo argentino, y que el mayor pruebe el auto del más joven genera un cruce interesante de miradas técnicas. Marcos, que corrió con todo tipo de mecánicas a lo largo de su carrera, aporta su visión sobre cómo ha evolucionado la categoría desde los Falcon y los Chevy tradicionales hasta estos prototipos modernos que respetan la esencia pero incorporan soluciones de ingeniería más actuales.

En el TC actual, donde el reglamento técnico busca equilibrar las performances entre las distintas marcas, el Camaro de Canapino se destaca por su comportamiento predecible. Di Palma menciona en el video cómo el auto "se planta" en las curvas rápidas gracias a su centro de gravedad bajo y la correcta distribución de pesos. Detalles como el funcionamiento del diferencial o la respuesta de la suspensión independiente trasera (en los autos que la incorporan) son comentados con la soltura de quien ha pasado miles de vueltas probando setups.

El video también sirve como recordatorio de que detrás de cada resultado en carrera hay horas de puesta a punto, pruebas y esa química especial que se genera entre piloto y máquina. Ver a Di Palma disfrutando al límite con el auto ajeno transmite la pasión pura que mantiene vivo al Turismo Carretera, la categoría más popular del país.

Para los fanáticos que siguen el TC semana a semana, este tipo de contenidos distendidos pero con sustancia técnica son oro. No solo entretienen, sino que ayudan a comprender mejor por qué un piloto elige cierta línea de conducción o por qué un auto se comporta de determinada manera en cada sector del circuito. Y cuando el que está al volante es alguien como Marcos Di Palma, las lecciones vienen aderezadas con humor y cero filtro.

En definitiva, más allá de la rivalidad deportiva, el automovilismo argentino se nutre de estos cruces. El Camaro de Canapino en manos de Di Palma no solo genera un video viral, sino que pone en evidencia la salud de una categoría que sigue evolucionando sin perder su esencia de fierros, coraje y pasión desbordada.

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