Top Race

Por qué Franco De Benedictis ganó en Río Cuarto: el drama de la última vuelta

El piloto de Top Race venció en Río Cuarto gracias a una maniobra en la última vuelta que definió la carrera. Analizamos el contexto técnico y reglamentario que permitió ese desenlace.

Publicado el 29 de julio de 2026, 05:40 hs

Franco De Benedictis se quedó con la victoria en la fecha de Top Race disputada en el autódromo de Río Cuarto hace nueve días, en una carrera que se definió de manera dramática en la última vuelta.

El resultado no fue producto de una mera casualidad. La categoría que utiliza siluetas con motores V8 de 5.0 litros y chasis tubular permite un nivel de competencia donde las diferencias en pista suelen resolverse en los últimos metros. De Benedictis, que venía peleando el liderazgo con otro protagonista durante gran parte de la competencia, aprovechó un momento de definición para concretar el sobrepaso decisivo.

Desde el punto de vista técnico, el trazado cordobés de 3.200 metros presenta una recta principal larga y una serie de curvas de media y alta velocidad que exigen un compromiso constante entre velocidad y adherencia. Los V8 del Top Race entregan alrededor de 450 caballos de fuerza, lo que genera aceleraciones violentas y exige una gestión precisa del acelerador para no perder tracción en las salidas de curva.

La última vuelta condensó todo lo que se vio durante el fin de semana. El auto de De Benedictis mostraba un buen balance aerodinámico, con el splitter delantero y el alerón trasero trabajando en sintonía para mantener carga en las zonas rápidas. Esa estabilidad le permitió cerrar la brecha en la zona de frenaje más exigente del circuito y colocar el trompa a la altura del rival en la recta.

Según el reglamento técnico del Top Race, los autos corren con un lastre por performance que equilibra el parque y obliga a los equipos a trabajar mucho en la puesta a punto. Ese factor, sumado al uso de neumáticos slick de compuesto único, hace que el desgaste de las gomas sea un protagonista silencioso. Quien administra mejor el tren delantero en las frenadas fuertes suele tener ventaja en los sobrepasos.

De Benedictis demostró precisamente esa capacidad. En el ingreso a la curva que cierra la última parte del circuito, logró un mejor paso por el vértice y salió con mayor velocidad hacia la recta final. El rival, con algo más de degradación en el eje delantero, no pudo cerrar la puerta con la suficiente autoridad y terminó cediendo la posición en los últimos 200 metros.

Este tipo de definiciones son habituales en el Top Race, categoría que históricamente privilegia la pelea rueda a rueda y que, con su actual reglamento, mantiene un parque muy equilibrado. Los V8 atmosféricos con admisión libre y escapes relativamente abiertos generan un sonido característico que los fanáticos disfrutan tanto como las maniobras agresivas.

Más allá del resultado puntual, la victoria de De Benedictis en Río Cuarto refuerza su nombre dentro de la categoría. Conocer en detalle cómo se comportan los autos en cada sector del circuito y tener la frialdad para ejecutar la maniobra en la última vuelta son atributos que separan a los pilotos regulares de los que pelean por el campeonato.

El autódromo de Río Cuarto, con su configuración técnica y la posibilidad de sobrepasos en múltiples puntos, volvió a entregar una carrera que se recordará por su definición. Una vez más, el Top Race demostró por qué es una de las categorías más atractivas del automovilismo argentino: porque las carreras no se ganan hasta que se agita la bandera a cuadros, y a veces ni siquiera hasta la última frenada.

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