Fórmula 1

Por qué Verstappen prefiere ir “carrera a carrera” con el Red Bull de 2026

El tricampeón reconoce que Red Bull ya está evolucionando hacia las nuevas reglas de 2026, pero evita cualquier pronóstico a largo plazo. Un análisis de los desafíos técnicos y de mercado que traerá el gran cambio reglamentario.

Publicado el 24 de julio de 2026, 05:25 hs

Max Verstappen ya empezó a hablar del Red Bull de 2026. El tricampeón del mundo reconoce que el equipo de Milton Keynes está trabajando en la nueva generación de autos, pero mantiene un discurso prudente: “carrera a carrera”.

El cambio reglamentario que se viene en dos temporadas es de los más profundos de la era híbrida. Menos potencia del motor de combustión, más peso del sistema eléctrico y una aerodinámica radicalmente simplificada son solo algunos de los puntos que obligarán a los ingenieros a repensar casi todo el auto. Verstappen, que suele ser directo cuando algo no le cierra, prefirió no adelantar conclusiones.

“Es muy pronto para decir dónde vamos a estar. Estamos evolucionando, pero lo importante es ir carrera a carrera”, dijo el neerlandés en las últimas horas. Esa frase, repetida tantas veces en el paddock, adquiere otro peso cuando se trata de un reglamento que todavía está en fase de definición y que ya generó polémica entre los equipos.

Desde el punto de vista técnico, 2026 trae un replanteo total de la carga aerodinámica. Se reducirá drásticamente el efecto suelo y se eliminarán elementos complejos del alerón delantero y trasero. La FIA busca autos más livianos, más ágiles en las curvas lentas y con menos dependencia del rebufo. Para Red Bull, que dominó la era del efecto suelo actual gracias a su excelente comprensión del suelo y de la suspensión, el salto representa tanto una oportunidad como un riesgo.

El lado eléctrico también cambia. La potencia del MGU-K pasará a ser mayoritaria y el motor de combustión perderá peso específico. Eso obliga a los fabricantes de unidades de potencia (Red Bull Powertrains en alianza con Ford) a desarrollar un sistema completamente nuevo. Verstappen, que ya probó el simulador con conceptos preliminares, sabe que la curva de aprendizaje será empinada.

En el mercado argentino, donde los fanáticos siguen cada detalle de la Fórmula 1 a través de transmisiones y redes, este tipo de declaraciones generan expectativa. Muchos se preguntan si el dominio actual de Red Bull se trasladará a la nueva era o si veremos un reordenamiento similar al que ocurrió en 2022, cuando el RB18 sorprendió a todos.

La cautela de Verstappen no es casual. En 2022, el equipo llegó con un concepto revolucionario y dominó. En 2026, nadie tiene la varita mágica. Mercedes, Ferrari, McLaren y hasta Audi (que entra como equipo de fábrica) están invirtiendo fuerte en los nuevos conceptos. El neerlandés prefiere no regalarle confianza al resto del paddock.

Desde el punto de vista aerodinámico, el gran desafío será generar carga sin alas tan agresivas. El DRS, que ya es una herramienta clave para los sobrepasos, podría modificarse o complementarse con otros sistemas de activación. La FIA también estudia limitar el uso de simulaciones CFD y viento para evitar que los grandes presupuestos vuelvan a marcar una diferencia abismal.

Verstappen, ingeniero de pista por naturaleza, entiende que el éxito en 2026 dependerá de tres factores: cómo se comporte el chasis en las curvas lentas, la eficiencia del nuevo sistema híbrido y la capacidad del equipo para iterar rápido durante la temporada. Por eso su frase “carrera a carrera” no es una muletilla: es una estrategia.

En el contexto local, donde muchos aficionados sueñan con ver a un piloto argentino en la categoría, estos cambios reglamentarios también abren preguntas sobre la viabilidad de nuevos proyectos. Pero por ahora, el foco está en Milton Keynes y en cómo Red Bull afrontará el mayor cambio técnico desde la llegada de los híbridos en 2014.

Verstappen ya demostró que cuando el auto funciona, es casi imbatible. La pregunta que todos se hacen es si ese “cuando” volverá a cumplirse en 2026. Por ahora, el campeón prefiere no especular y seguir trabajando paso a paso. En Fórmula 1, la prudencia nunca está de más.

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