Fórmula 1

Red Bull busca sucesores para Lambiase y Marko: señales del futuro en la Fórmula 1

La escudería austríaca prepara el recambio de dos de sus figuras clave. Analizamos qué significa este movimiento para la continuidad técnica y estratégica del equipo campeón.

Publicado el 21 de julio de 2026, 15:45 hs

Red Bull está moviendo fichas internas para garantizar la continuidad de su exitosa estructura. La búsqueda de sucesores para Gianpiero Lambiase, ingeniero de pista de Max Verstappen, y para Helmut Marko, asesor deportivo histórico, no es un detalle menor. Habla de un equipo que, pese a dominar el campeonato, ya piensa en el mediano y largo plazo.

Lambiase ha sido mucho más que un ingeniero de carrera. Su relación con Verstappen trasciende lo técnico: es el nexo perfecto entre el piloto más exigente de la grilla y un equipo que debe traducir demandas en decisiones de estrategia y setup. Su estilo directo, su capacidad para leer la carrera en tiempo real y su entendimiento profundo del RB19 y RB20 lo convirtieron en pieza clave del tricampeonato.

Por su parte, Marko cumple un rol único. A sus 81 años sigue siendo el filtro que decide qué talentos suben desde Red Bull Junior Team y qué ingenieros o mecánicos se promueven. Su ojo clínico para detectar talento y su influencia directa sobre las decisiones deportivas han marcado la era dorada del equipo desde que llegó en 2005.

El hecho de que Red Bull esté buscando reemplazos internos no es signo de crisis, sino de planificación. En un deporte donde los ciclos de dominio duran cada vez menos, el equipo de Milton Keynes busca evitar que la salida de estas dos figuras genere un vacío técnico o cultural.

Desde el punto de vista aerodinámico y de desarrollo, la estructura de Red Bull ya cuenta con un plantel muy fuerte de ingenieros formados bajo el concepto de Adrian Newey. La llegada de Pierre Wache como director técnico y el crecimiento de gente como Simone Resta en el chasis muestran que la ingeniería está cubierta. Pero el rol de “traductor” entre pista y fábrica que cumple Lambiase es más difícil de replicar.

En el caso de Marko, el sucesor deberá combinar visión deportiva, autoridad para tomar decisiones rápidas sobre los pilotos y capacidad para mantener la cultura de exigencia extrema que caracteriza al equipo. No es casualidad que varios nombres del paddock mencionen a figuras que ya conocen el ADN Red Bull, como Jonathan Wheatley o incluso algún ex Ferrari con experiencia en gestión de talento.

Este movimiento también refleja el nuevo contexto reglamentario que se avecina. A partir de 2026 entran motores más eléctricos, chasis rediseñados y un reglamento aerodinámico que volverá a abrir el juego. Red Bull quiere llegar a esa fecha con la estructura estabilizada, sin depender de dos figuras que, por edad o por ciclos personales, podrían decidir dar un paso al costado.

Verstappen mismo ha repetido en varias ocasiones que su continuidad está atada a que el equipo mantenga el nivel competitivo. La estabilidad en los roles clave de ingeniería y dirección deportiva es, por lo tanto, una señal clara hacia el tricampeón: el proyecto sigue siendo sólido más allá de los nombres visibles.

Desde el punto de vista de mercado, este tipo de transiciones ordenadas fortalecen la imagen de Red Bull como organización profesional. No solo compite en pista; también compite por los mejores ingenieros y estrategas del paddock. Contar con un plan de sucesión claro resulta atractivo para quienes evalúan sumarse al equipo.

El futuro dirá si los elegidos logran mantener el mismo nivel de exigencia y química que hoy muestran Lambiase y Marko. Por ahora, el solo hecho de que Red Bull esté trabajando en estos reemplazos demuestra que piensa en ciclos, no solo en temporadas. Y en la Fórmula 1 actual, esa visión de largo plazo suele ser la que separa a los equipos que dominan de los que solo ganan por un rato.

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