Turismo Carretera

La preocupación de la ACTC por la baja cantidad de autos en el TC

La Asociación de Corredores de Turismo Carretera expresó su inquietud ante la merma en el parque automotor de la categoría reina. Analizamos las causas técnicas, económicas y deportivas que explican esta tendencia y qué se está evaluando para revertirla.

Publicado el 27 de julio de 2026, 13:35 hs

La Asociación de Corredores de Turismo Carretera (ACTC) encendió luces de alerta por la cantidad de máquinas que se presentan semana a semana en las fechas del calendario 2026. Si bien la categoría sigue siendo la más popular del país, el parque automotor viene mostrando una tendencia a la baja que preocupa a las autoridades y a los equipos históricos.

Según datos internos que circulan en el ambiente, en las últimas competencias el promedio de autos en pista se ubica por debajo de los 35 vehículos, un número que dista bastante de los más de 45 que se veían de manera habitual hace menos de una década. Esta merma no es solo numérica: afecta la competitividad, la imagen del espectáculo y, sobre todo, la sustentabilidad económica de muchos preparadores.

Desde la ACTC reconocen que el problema tiene varias aristas. La principal es económica. El costo de mantener un auto de TC en condiciones de correr una temporada completa se ha vuelto cada vez más elevado. Solo el motor, que debe cumplir con el reglamento de 400 hp aproximados con preparaciones restringidas, representa una inversión que pocos pueden afrontar sin sponsors fuertes. A eso se suman chasis, neumáticos, logística y la constante evolución técnica que exigen las pistas actuales.

Otro factor clave es el reglamento técnico. El TC mantiene desde hace años una división en tres clases (Máxima, Complementario y Junior), pensada originalmente para dar escalabilidad y oportunidades a diferentes presupuestos. Sin embargo, la brecha entre la Máxima y el resto se ha ampliado. Muchos equipos que antes corrían en la clase principal optaron por migrar a categorías con costos más acotados como el TC Pista Mouras, el Turismo Nacional o incluso el TC Pick Up, donde el parque se mantiene más estable.

La ACTC ya viene trabajando en modificaciones reglamentarias para intentar revertir la tendencia. En los últimos meses se habló de posibles reducciones en el peso mínimo de los autos, de homologar más piezas comunes entre marcas y de incentivar la participación de autos más antiguos con paquetes aerodinámicos y mecánicos limitados. El objetivo es claro: bajar la barrera de ingreso sin perder el ADN fierrero que caracteriza al Turismo Carretera.

Desde el lado de los pilotos y equipos, la preocupación es compartida. “Hoy es muy difícil armar un auto competitivo si no tenés un presupuesto de primer nivel”, comentó en off un preparador histórico que prefirió no dar su nombre. “Muchos chicos con talento se quedan afuera porque no encuentran el respaldo necesario”.

La historia del TC siempre estuvo ligada a resolver problemas de este tipo. Recordemos que en los años 70 y 80 la categoría también atravesó crisis de parque automotor y salió adelante con ingenio reglamentario y apoyo de las terminales. El Torino, el Dodge y la Cupé Chevrolet fueron íconos que nacieron precisamente para dar respuesta a necesidades técnicas y económicas de su época.

Hoy el desafío es similar, pero el contexto es distinto. El mercado de sponsors se contrajo, los costos de importación de repuestos se multiplicaron y la inflación sigue complicando la planificación de los equipos. Por eso, desde la ACTC se insiste en que cualquier cambio debe ser gradual y consensuado para no romper el equilibrio deportivo que la categoría consiguió mantener durante décadas.

Una de las ideas que más fuerza tomó en las últimas reuniones de comisión es la creación de un “paquete económico” para la clase Complementario que permita a más autos salir a pista sin necesidad de invertir en las últimas evoluciones aerodinámicas. También se evalúa un mayor control de costos en los motores y la posibilidad de ampliar el número de chasis habilitados de modelos más accesibles.

Mientras tanto, la categoría sigue apostando a su calendario tradicional, con visitas a los grandes circuitos del país y el clásico de las series y finales que tanto gusta al público. Pero todos saben que sin autos en pista el show se desdibuja. La ACTC tiene por delante un desafío técnico, económico y cultural: mantener vivo el espíritu del Turismo Carretera sin que se convierta en un coto exclusivo para unos pocos.

El tiempo dirá si las medidas que se están estudiando alcanzan para revertir la curva. Por ahora, la preocupación es real y se traduce en menos fierros en el Cabalén, en La Plata o en Rafaela. El patrimonio cultural del automovilismo argentino necesita más autos en la pista, no menos.

← Volver al blog