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Por qué McLaren apunta a una revolución técnica en Hungría

La escudería británica planea introducir un paquete de actualizaciones profundas en el Hungaroring para revertir su flojo arranque de temporada y recuperar terreno frente a Red Bull y Ferrari.

Publicado el 15 de julio de 2026, 17:55 hs

McLaren llega al Hungaroring con la clara intención de torcer el rumbo de una temporada que hasta ahora no ha sido la esperada. La escudería de Woking prepara lo que ellos mismos describen como una “revolución” en el paquete aerodinámico del MCL38, un conjunto de cambios que tocará varias zonas clave del auto para recuperar competitividad.

Desde el punto de vista técnico, el equipo británico se concentró en mejorar el comportamiento en curvas lentas y de media velocidad, precisamente donde más sufre contra sus rivales directos. El Hungaroring, con sus 14 curvas y escasos tramos rectos, se presenta como el escenario ideal para evaluar si estas modificaciones realmente cierran la brecha.

El paquete incluye una nueva especificación de piso, cambios en los bargeboards y una revisión profunda del difusor. Según los ingenieros de la escudería, el objetivo principal es aumentar la carga aerodinámica sin penalizar el drag de manera significativa, un equilibrio que ha sido esquivo en las primeras carreras del año. Además, se espera una evolución en la suspensión trasera que mejore la tracción en salida de curva, uno de los puntos débiles que se evidenciaron en circuitos como Mónaco y Canadá.

Esta actualización no es un simple “refresh”. Representa un salto conceptual en la filosofía aerodinámica del auto, inspirado en las lecciones aprendidas del desarrollo del MCL36 del año pasado. El equipo decidió concentrar recursos en este gran paquete en lugar de repartir actualizaciones menores en varias fechas, una estrategia que demuestra la urgencia por cambiar el momentum de la temporada.

Desde el aspecto reglamentario, las modificaciones respetan los límites impuestos por la FIA en materia de flexibilidad de componentes y pruebas en túnel de viento. McLaren ha sido uno de los equipos que más ha sufrido las restricciones aerodinámicas de la era actual, y esta evolución busca explotar al máximo los márgenes permitidos dentro del reglamento técnico 2022-2026.

El impacto esperado en el rendimiento es significativo. Los simuladores internos proyectan una ganancia de entre cuatro y seis décimas por vuelta en un circuito como Budapest, lo que podría colocar al MCL38 nuevamente en la pelea por las posiciones de vanguardia. Sin embargo, los ingenieros admiten que el verdadero test vendrá en las próximas carreras, cuando se mida el comportamiento del paquete en pistas de mayor velocidad.

Esta “revolución húngara” también tiene un componente estratégico. Al concentrar el desarrollo en un solo gran paquete, McLaren busca recuperar terreno ante Red Bull, que sigue evolucionando su RB19 con actualizaciones más incrementales, y Ferrari, que parece haber encontrado un mejor camino con el SF-23. El equipo sabe que el resto de la temporada será una carrera contra el tiempo para no quedar relegado en la lucha por el campeonato de constructores.

Desde la perspectiva del automovilismo argentino, esta clase de actualización masiva recuerda a las grandes evoluciones que se vieron históricamente en el Turismo Carretera o el TC2000, donde un paquete de piezas nuevo podía transformar por completo el comportamiento de un auto de una fecha a otra. La diferencia, claro, está en la escala tecnológica y los recursos que maneja una escudería de Fórmula 1.

Para los fanáticos que siguen la categoría desde nuestro país, el fin de semana en Hungría servirá como termómetro real de si McLaren logró dar el golpe técnico necesario. Si las actualizaciones funcionan como se espera, veremos un auto más equilibrado y con mayor ritmo de carrera. Si no, la temporada podría complicarse aún más para la escudería naranja.

En definitiva, más allá del resultado concreto del domingo, lo que se pone en juego en el Hungaroring es la dirección técnica de McLaren para lo que resta del 2023 y el 2024. Una revolución que, si sale bien, podría marcar el punto de inflexión que el equipo necesita para volver a soñar con podios y victorias.

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