Por qué Red Bull rechazó que Verstappen saliera desde el pitlane en Silverstone
Más allá de la estrategia de carrera, la decisión de no partir desde boxes en el GP de Gran Bretaña respondió a un reglamento técnico clave de la Fórmula 1 que condiciona el parque cerrado y el trabajo en el garaje.
En el Gran Premio de Gran Bretaña de 2024, la pole position quedó en manos de Lando Norris y la segunda posición en George Russell. Max Verstappen, que había clasificado tercero, sufrió un problema con el DRS en la Q3 que lo dejó sin chances de pelear por la pole. Ante ese panorama, desde algunos sectores se especuló con la posibilidad de que Red Bull optara por largar desde el pitlane para ganar libertad en la estrategia y en el setup.
Sin embargo, el equipo de Milton Keynes descartó rápidamente esa alternativa. La razón principal no fue solo deportiva, sino que está directamente ligada al reglamento técnico de la Fórmula 1 y al concepto de parque cerrado que rige desde la clasificación hasta la carrera.
Según las normas actuales, una vez que finaliza la Qualy, los autos deben permanecer en el parque cerrado. Allí, los mecánicos tienen limitaciones muy estrictas sobre qué pueden modificar. Solo se permiten ajustes menores preaprobados por la FIA, como presión de neumáticos, ángulos de alerones dentro de rangos muy acotados o cambios de componentes que no requieran herramientas especiales.
Si un equipo decide que el auto salga desde el pitlane, pierde la condición de haber “largado la carrera desde su posición de clasificación”. Esto implica que el monoplaza ya no está protegido por las reglas de parque cerrado y, por ende, los ingenieros pueden realizar cualquier cambio que consideren necesario: alerones, suspensión, incluso elementos del piso o del halo si el equipo lo justifica. En teoría, suena ventajoso.
Pero en la práctica, para Red Bull representaba un riesgo mayor. Verstappen ya tenía un auto competitivo en Silverstone. El RB20 mostró un buen ritmo de carrera en los libres, y los datos de simulación indicaban que podía pelear por el podio e incluso por la victoria si la estrategia de una sola parada funcionaba. Salir desde boxes significaba largar último o casi último, perder toda la ventaja de posición y exponerse a un tráfico denso en las primeras vueltas de un circuito tan exigente como Silverstone.
Además, el equipo ya había utilizado varias de sus asignaciones de componentes para el fin de semana. Un cambio masivo en el garaje hubiera consumido unidades extras de elementos como el ala trasera o el piso, algo que afecta el límite de presupuesto de piezas homologadas.
La decisión final fue mantener a Verstappen en la grilla, salir desde la tercera posición y confiar en el ritmo de carrera y en la capacidad del piloto neerlandés para avanzar. La carrera demostró que fue la opción correcta: Verstappen logró recuperarse y terminó en el podio pese a las dificultades iniciales.
Este caso vuelve a poner en evidencia cómo los reglamentos de la Fórmula 1 actual no solo definen el espectáculo, sino que condicionan fuertemente las decisiones estratégicas de los equipos. El parque cerrado, implementado para reducir costos y limitar el trabajo entre clasificación y carrera, se convirtió en un factor clave que Red Bull evaluó antes de tomar la decisión.
En un año donde la lucha por el campeonato se mantiene cerrada, cada detalle reglamentario cuenta. Y en Silverstone quedó claro que, para Red Bull, preservar la posición de salida y el estatus de parque cerrado fue más valioso que la libertad de modificar el auto en boxes.